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Guardad, ojos míos,
guardad con celo,
el ritmo de estos motes sencillos,
la calma de la noche
pulir las olas de este mar tan viejo,
las aguas de este mar tan mío.
Guardad, ojos míos,
guardad contentos
los frutos de un tiempo sin retorno,
la amarilla luz chispear
las tardes que hemos pasado tantas veces,.
las tardes que hemos pasado tan juntos.
Y aprended el grito del viento
y del Arte la libertad,
que nunca no serán bastantes
todos los tesoros que hayáis guardado
delante de tanto engaño.
Y no dejéis
que os venza nunca
el espanto al rostro de la gente
que no conoce otro dios
que la ignorancia hecha precio,
que la ignorancia hecha ley.
Y poco a poco
ir deshaciendo
el drama de los desesperados,
la noche cerrada de tantos años,
el cansancio, el desencanto.
Y aprended...
No
hay tiempo que perder
sólo hay tiempo perdido
Gilles Vigneault
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Letra:
Joan
Isaac i Joan Ollé
Música: Joan Isaac
Viure
(Ariola, 1977)
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