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Por parirme cerca del mar,
bajo el sol meridional,
por llenarme el horizonte de olivos,
por los atardeceres de Fornells,
por los oasis de Tozeur,
por el puente viejo de Florencia.
Por el color del desierto
y el azul profundíssimo de los mares.
Gracias, vida, gracias,
gracias, vida, gracias,
gracias.
Por la música de jazz,
por Joan Manuel Serrat,
por Jacques Brel, Debussy y Mozart,
p
or los amigos que me has dado,
por los que están y los que no están,
por los claveles de un abril en Lisboa.
Por los ojos de los niños
cuando atraviesan la noche de los Tres Reyes.
Gracias, vida, gracias,
gracias, vida, gracias,
gracias.
Por el dream-team, por el 0-5,
por los domingos de gol norte,
dónde tanto me abrazazé a mi padre,
por las sonrisas del Caribe,
porque todavía no estoy harto
de pintar canciones al aire.
Porque estoy convencido de que
es posible seguir soñando.
Gracias, vida, gracias,
gracias, vida, gracias,
gracias.
Porque me das el entendimiento
para comprender que al
fin todo esto será el equipaje
cuando me suba al último tren
y, como decía un amigo mío,
se me acaben las vacaciones.
Porque estoy convencido
de que este día que nace será mío.
Gracias, vida, gracias,
gracias, vida, gracias,
gracias.
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